RESPONSABILIDAD
Viene de la palabra “responder” y para definir que es, hay que tener en cuneta tres aspectos.
1- Asumir las obligaciones propias de cada edad y situación: Cada edad conlleva una serie de obligaciones. A partir de los 6 años un niño ha de tomar la responsabilidad de sus estudios.
2- Cumplir con los compromisos asumidos: Consiste en llevar a cabo los compromisos que uno ha asumido. Si un niño pide a sus padres ir a la clase de pintura asume el compromiso con esa actividad.
3- Asumir las consecuencias de las propias ocasiones: Hay que “responder” de lo que uno hace y lo que se ha comprometido. En los niños este tercer aspecto ha de tener limitaciones, pero de algún modo la responsabilidad implica padecer las consecuencias de lo que hace o deja de hacer.
Aunque las “IRRESPONSABILIDADES” de los niños no son voluntarias, cuando no se corrigen, se pueden convertir en una actitud frente a sus obligaciones. Estos son algunos de las conductas más frecuentes que presentan este tipo de niños.
1- Cómodos: Con poca capacidad para esforzarse, prefieren que los demás les hagan las cosas, con poca iniciativa aquello que empiezan no terminan o dejan las cosas a medio hacer.
2- Egoístas: Niños con lema “primero yo, luego yo”. Solo piensan en si mismos y tienen muy poca capacidad para comprender las necesidades y sentimientos de los demás. No valoran lo que sus padres hacen por ellos, piensan que todos de lo merecen.
3- Culpan a los demás: creen que todos lo que sucede es por culpa de los demás o de algo ajeno a él. No creen que los logros se consiguen por el propio esfuerzo.
4- Baja la tolerancia a la frustración: Toleran muy mal pequeñas frustraciones cotidianas o contratiempos, reaccionando con ira o desaliento. Estos niños no toleran un “NO” de sus padres o maestros.
5- Poca capacidad para aplazar recompensas: Quieren las cosas aquí a hora, y no son capaces de reconocer, necesitan su tiempo y esfuerzo.
6- Poca capacidad de adaptación: A estos niños les cuesta mucho adaptarse a nuestras situaciones, tiene poca capacidad para asumir cambios.
Consecuencias del no desarrollo de la responsabilidad
Cuando la responsabilidad no se fomenta y no se desarrolla adecuadamente, puede tener consecuencias negativas que afecta a distintos aspectos de su desarrollo personal.
1- Pueden ser dependientes: La falta de responsabilidad implica disponer de poca autonomía personal y falla de habilidades adaptativas. Son niños que no saben valerse por si mismo, dependientes de los demás para resolver sus propias obligaciones y problemas.
2- Se dejan llevar: Son niños con poca personalidad, inseguros. No están acostumbrados a tomar decisiones o lo están a que sus padres las tomen por ellos, por lo que fácilmente se dejan llevar por lo que tienen más liderazgo.
3- Baja Autoestima: La falta de autoestima personal y de responsabilidad suele implicar baja autoestima, porque en realidad se fomenta una falta de confianza en las propias posibilidades y, al largo plazo, una visión negativa de uno mismo.
4- Dificultades en los estudios: Esta es la primera obligación básica que un niño asume.
5- Dificultad en su relación con los demás: Los niños con falta de autoestima personal y poco desarrollo de la responsabilidad tienen más posibilidad de presentar dificultades con las relaciones sociales. Son niños con dificultades para mantener amistades y relaciones con los iguales o con dificultades para defender sus propios derechos.
6- Sindrome de Peter Pan: A largo plazo, las personas que no asumen su propia responsabilidad padecen el llamado “sindrome de Peter Pan”. Son las personas que, a pesar de su edad, no quieren asumir ninguna responsabilidad ni autonomía y vienen en eterna infancia.
La irresponsabilidad
La irresponsabilidad como acción, lleva consigo, el con cumplimiento de un acto u obligación asumida de voluntario, pero un caso, supone el desarrollo de una tarea o labor que compromete de nosotros una determinada función esperada o determinada previo acuerdo.
Dicho de otro modo, cada vez asumimos un compromiso, debemos responder de acuerdo a nuestro rol o función social. Para esto, hay que tener claro, que somos el antes o el después de otra actividad. Eso quiere decir que, si somos el que suministra a un tercero a través de nuestro proceder o hacer y no cumplimos con los plazos establecidos, complicamos los tiempos de ese tercero, siendo muy probable que no cumpla con su deber. Si muy por el contrario, dependemos de un tercero y este no cumple, seremos nosotros los complicamos.
El origen de la irresponsabilidad se da en la falta de prioridades correctamente ordenadas. Por ejemplo el carpintero no fue a pintar la puerta por que llegó su “compadre” y decidieron tomarse unas cervezas en lugar de ir a cumplir el compromiso de pintar una puerta. El carpintero tiene mal ordenadas sus prioridades, pues tomarse una cerveza es algo sin importancia que bien puede esperar, pero este hombre (y tal vez su familia) depende de su trabajo.
Todos podemos tolerar a la irresponsabilidad de alguien ocasionalmente. Todos podemos caer fácilmente alguna vez en la irresponsabilidad de alguien durante mucho tiempo. La confianza en una persona en cualquier relación (laboral, familiar o amistosa) es fundamental, pues de una correspondiente de deberes.
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