DEFINICIÓN Y CLASES DE VOLUNTAD
Definición:
Etimológicamente voluntad procede de latín voluntas-atis que significa querer.
Tras esta descripción etimológica de la palabra voluntad, hay que decir que esta implica tres cosas: La potencia de querer, el acto de querer y lo querido o pretendido en si mismo. Pueden estar dos distenciones:
a) La simplex voluntad, que se refiere al fin que nos proponemos.
b) Voluntad conciliativa, que menciona los medios utilizados para conseguir aquel objeto o fin.
La voluntad consiste ante todo, en un acto intencional, de inclinarse o dirigirse hacia algo, y en él intervienen un factor importante: la decisión. La voluntad, como resolución, significa saber lo que uno quiere o hacia donde va, y en ella hay 3 ingredientes:
1) Tendencia: anhelo. Aspiración, preferencia por algo.
2) Determinación: Aquí hay distinción, análisis, evolución de la meta pretendida, aclaración y esclarecimiento de lo que uno quiere.
3) Acción: Es la más definitiva y comporta una puesta en marcha de uno mismo en busca de aquello que se requiere.
Hay una distinción entre las palabras querer y desear. Desear es pretender algo, desde el punto de vista afectivo, sentimental, aquello que se manifiesta en la vertiente cordial de uno; Querer es aspirar a una cosa anteponiendo la voluntad, siendo capaces de concretar y sintetizar esas espigas que aparecen de pronto y piden paso.
Elegir es anunciar y renunciar
El acto de voluntad es bifronte, es decir, consiste en un acto de amor y de decisión.
Se puede describir varios tipos de amor:
1) El amor pasión: por ejemplo el caso de Eloísa y Abelardo, en el que todo se desarrolla mediante un afecto vibrante, exaltado, vehemente. El entusiasmo preside la relación, intercalada de favor, ímpetu y cierta imaginación.
2) El amor placer: que tanta importancia tuvo en el mundo en el siglo XVIII. Hoy en bastante medida está vigente. Es el amor que aparece mediatizado por la sexualidad e inevitablemente, en él una persona utiliza como medio de placer a otra. En el sentido estricto tiene poco de amor autentico, ya que no busca el bien del otro, sino sumergirse y zambullirse en la experiencia de la voluptuosidad sexual, digamos que podríamos denominarlo amor físico.
3) El amor vanidad: Surge con frecuencia cuando han pasado los años juveniles, una persona se pone a prueba, pensando que, a pesar de sus años, aún es capaz de seducir a otra. Tiene mucho de recto personal y del manejo de las artes de la conquista.
4) El amor sentimental: Es el mayor de todos, está elaborado desde sentimientos profundos y de pensamientos como: “no puedo prescindir de esta persona a mi lado”. No se concibe la vida sin esa persona, no tiene cabida en el escenario mental propio. Ahí cuando perfectamente aquella expresión popular: “No entiendo la vida sin ti” o también aquella otra “Eres mi vida”. Por eso, donde más de retrata el ser humano es en la elección amorosa.
La motivación
La voluntad es la esencia de la mejor elección de la satisfacción, se vive como gozo el haber escogido, hay alegría tras haber tomado aquella decisión y no otra.
Se practica el acto de ser querido, el cual conduce a poseerse, a ser plenamente uno mismo y por lo que uno siente que se inclina hacia lo mejor.
Existen fases de la elección que son:
1) Saber el objetivo que pretendemos: Cuando queremos algo, hay que ser capaz de perfilar muy bien aquello a lo que aún no está acostumbrado a renunciar- no sabe decir no, quiere abarcar demasiadas cosas y se dispersa, y la dispersión es la mejor manera de no avanzar, por perdida de energías. En cambio cuando ya hay cierta madurez, uno es capaz de coger papel y lápiz para concretar de forma clara lo que pretende.
2) La motivación: Constituye el gran dilema de la voluntad. La voluntad mayor dispuesta es la mas motivada, la que se ve empujada hacia algo atractivo, sugerente, que incita a luchar por perseguir esa meta lejana, pero alcanzable. El hombre no puede vivir sin ilusiones. Motivación por tanto, es ver la meta como algo grande y positivo que podemos conseguir, pero desde la indiferencia no se puede cultivar la voluntad: Quizás el problema reside en que muchas metas grandes para el ser humano son excesivamente costosas y con comienzos muy duros.
Estar motivados significa tener una representación anticipada de la meta, lo cual arrastra a la acción.
3) La deliberación: Es el análisis minucioso de los medios y fines. Lo ideal es que la motivación vaya acompañada de una lección de alguien que sea portador de ese algo que motiva, o sea debemos tener un modelo a quien imitar una persona que nos resulte atrayente, sugestivo, con fuerza y nos llama la atención por ese algo, punto de partida hacia muestro cambio.
4) La decisión: Decidirse es querer, todo ser humano se mide y se aprecia por sus determinaciones. Se marcan esas y después se lucha por cumplirlas. El hombre maduro sabe trazarse objetivos concretos en su vida, pocos pero bien configurados, y más tarde pone todo el empeño en alcanzarlos.
Clases de voluntad
Según la forma de encontrarnos con los siguientes subtipos:
a) La voluntad inicial: Que es aquella capaz de romper la inercia y poner en marcha la dinámica de individuo hacia el objetico que aparece ante él.
b) La voluntad perseverante: Por medio de ésta ya podemos embarcarnos en empresas más arriesgadas. En ella intervienen elementos como el tesón, el empeño y la firmeza, y se va robusteciendo que medida que esos esfuerzos se repiten.
c) La voluntad capaz de superar las frustraciones: Las frustraciones es necesaria para la maduración de la personalidad, ya que el hombre fuerte se crece en las dificultades, que son superadas a base de volver a empezar. No hay que darse por vencido sino tener capacidad de reacción.
d) La voluntad para terminar bien la tarea comenzadas: El amor por el trabajo bien hecho se compone de pequeños detalles que culminan en una tarea hecha de forma educada y correcta. Eso requiere paciencia y laboriosidad, pero entre ellas hay un puente que las une: LA VOLUNTAD EJEMPLAR.
EDUCACION DE LA VOLUNTAD
¿Qué es educar?
Educar deriva del latín educare, ir conduciendo de un lugar a otro, y también de de educere, extraer, sacar fuerza. El primer significado es un proceso que debe llevarse paso a paso, y el segundo se refiere mas a los resultados, pero contando con la habilidad del educador.
Educar es ayudar a alguien para que se desarrolle de la mayor manera posible en los diversos aspectos que tiene la naturaleza humana.
Educar significa comunicar conocimientos y promover actitudes. Conocimientos quiere decir que hay una transmisión de información inicial.
Toda educación tendrá los siguientes aspectos y derivaciones:
1) Educar es mostrar una cierta doctrina: Eso es dirigir, encabezar, llevar hacia una región determinada.
2) Educar es perfeccionar ciertas facultades mediante motivaciones: Ejercicios específicos, etc. Se aprende unas reglas que ayudan a desarrollarse con soltura en esas tareas.
3) Toda educación conduce a la formación de un ser humano más completo, coherente y maduro: Completo porque a sido capaz de integrar vertientes diversas adecuadamente, coherente porque busca que entre la teoría y la practica las ideas y la conducta de una relación armónica, y maduro por que de ese modo alcanzará un buen equilibrio personal entre los distintos componentes de su patrimonio psicológico.
Educar a una persona es entusiasmarla con los valores
Educar es convenir a alguien en una persona más libre e independiente. Toda educación humaniza y llena de amor. Si no es así el trabajo llevado a calor por mucho que se llame educativo no es tal; si esclavizar, aprisiona y no libera de verdad a la larga tendrá un valor negativo. La mejor educación es construir la felicidad, pero sin olvidar que no hay felicidad sin sacrificios y renuncias.
El aprendizaje de una materia concreta pueden lograrlo muchas personas, pero el maestro debe también enseñar a vivir, ayudar a conocer la realidad personal y circunstancial en su riqueza y profundidad, de ese modo emergen los valores.
Tan importante como el contenido es la personalidad de quien educa. Si ésta es singular, positiva y coherente, dará clase con su sola presencia, si es amorfa, incoherente y poco atractivo, aunque exponga los temas con claridad, siempre faltará algo en sus enseñanzas. La actividad del educador al igual que sus modales, ha de ser propositiva.
El hombre con poca voluntad siempre esta amenazado
El hombre con poca voluntas esta amenazado porque poco a poco, se vuelve mas frágil y cualquier cosa por pequeña que sea, le hace desviarse de lo trazado.
Los perdedores y los triunfantes no se hacen de un día para el otro. Los primeros los consiguen tras muchos años de dejadez, abandono, los segundos por el contrario, después de una lucha consigo mismo repela de empujes, desvelos y repetidas obtenciones. El que tiene voluntad es capaz de posponer la satisfacción ante lo inmediato y tiene cierta visión en el futuro.
El hombre que lucha esta siempre contento
Cualquier esfuerzo que se haga para sacar lo mejor de uno mismo viene acompañado de alegrías, que alienta la ruta y mueve a obrar en consecuencias. El resultado de todo esto es un hombre recio, solido, firme y consistente que no se desalienta fácilmente.
Aprender a vivir significa tener capacidad de superar las adversidades que la vida impone a su paso.
ORDEN
El orden es el placer de la razón
Orden es un término universal en cualquiera de los idiomas que escogemos, su significado es el mismo: lo recto, lo correcto, es decir la disposición adecuando de las unidades que constituyen un todo.
Una persona no se vuelve ordenada rápidamente, sino que para ello necesita a verlo hecho realidad en alguien cercano. Los mayores educadores son los padres, ellos ejemplificando con la práctica diaria van señalando el camino correcto.
De hecho los integrantes de una familia ya rotan, por ejemplo, los hijos de padres separados que han visto o vivido situaciones violentas o de mucha agresión, quedan marcados negativamente en su carácter, pues no fueron testigos de un buen ejemplo.
El orden es un segmento esencial de la voluntad, placer de la razón y sedante de la efectividad.
La permisividad como código relativista
Permisividad significa que no debe hacer prohibiciones, ni territorios vedados, ni impedimentos que frenen la realización personal, ya que todo depende de ciertos subjetivos de cada uno. ¿Por qué un trasfondo nihilista el hombre permisivo? La respuesta es que un hombre, hedonista, permisivo, consumista y relativista, no tiene referente ni puntos de apoyo y acaba no sabiendo a donde va, envilecido, rebajado, cosificado… convertido en un objeto que va y viene, que se mueve en todas las direcciones, pero sin saber a donde se dirige.
Permisividad y subjetivismo forman un binomio estrechante entrelazado. El subjetivismo insiste una y otra vez en que la única norma de conducta es el punto de vista personal, lo que uno piense sea quien sea y proceda esa opinión de espaldas a la verdad del hombre y de su naturaleza, buscando y persiguiendo el beneficio inmedisto. Es así como caemos en el relativismo: tratando de encontrar la verdad a través de nuestros deseos y puntos de vista.
El relativismo es aquella postura en la cual no existe ninguna verdad universal, definitiva, algo a lo que asirse y que sea esencial para cualquier vida humana
Orden en la cabeza
Orden en la cabeza quiere decir saber a que atenerse, tener unos criterios coherentes y operar siguiéndolo de cerca. Hoy vivimos en una época confusa y el ritmo trepidante de la vida nos deja poco tiempo para pensar con calma. El hombre moderno está sometido a una actividad excesiva y al mismo tiempo la televisión y los medios de comunicación social le bombardean con permanentes informaciones, que ayudan muy poco a su mejora personal y desarrollo interior.
El que no tiene esquemas claros en su mente está desorientado y no sabe si no que quiere ni a donde va.
Cualquier orden que se precie surge de una estructura mental bien sistematizada. Tener orden por dentro no es cualquier cosa, es más, desde él empieza uno a saber que hacer ante ese sin fin de de vaivenes y altibajos de la vida humana. Sería una pretensión inútil querer tener estructurados todos los aspectos de la existencia. El orden establece unos mínimos para desenvolverse bien, para perseguir nuestros propósitos, a pesar de las ineludibles desviaciones que no puedan evitarse.
Orden en el tipo de vida
La organización y la planificación de muestras actividades tiene un carácter preventivo y a la vez multiplicador de tiempo. Preventivo porque impide que los acontecimientos nos lleven por delante a su paso y no podemos ensayar una solución satisfactoria, prever adelantarse, anticiparse a los hechos con orden, el tiempo se multiplica a una persona llega a casi todos los objetivos prepuestos, porque distribuir bien el tiempo es saber sacarle partido.
Saber utilizar a fondo el tiempo abarca aspectos muy prácticos: desde tener un horario que uno se esfuerza por cumplir, hasta ser metódico con los asuntos que tenemos pendientes, diseñar una sistémica exigente y flexible a la vez. Sin orden, nunca saldrán nuestros planes no es posible por más que uno quiera y luche. Falla la base, la raíz del problema.
Orden en la forma
Las cosas tiradas, los libros y los papeles amontonados y ver cada coda por su sitio, refleja un manifiesto desorden, que en bastantes ocasiones se corresponde con un cierto desorden interior que de ese modo queda al descubierto.
En la educación de los hijos, los padres tenemos un buen campo de experimentación para robustecer la voluntad. El buen ejemplo de los padres debe estar presente, para que los hijos entiendan el por qué de esos esfuerzos continuados.
El hábito del orden es más fácil que arraigue si se empieza desde joven. Cuando una persona se ha ido acostumbrando al desorden formal, le cuesta mucho corregirse, salvo que haya tenido alguna experiencia muy negativa, que sea casi traumática.
Para educar a alguien en el orden, lo mejor es ver la utilidad del mismo y la facilidad para encontrar lo que busca. Esto vale para muchos aspectos de la vida. Paciencia, perseverancia, insistir, no darse por vencido.
Para un niño, empezar a tener orden significa aprender a dejar su habitación recogida, guardar los juguetes, no dejar sus pequeñas tareas a medio hacer, etc.
ORDEN Y ALEGRIA
Vivir el orden disfrutándolo
En el orden de los sentimientos nos encontramos con este rasgo afectivo, el orden que presenta dos caras: la alegría y el placer.
La autentica alegría es aquella que rezuma optimismo, satisfacción, animación y regocijo, que invita a las celebración y está propensa a abrirse a la comunicación.
La vida a pesar de todo, merece la pena sólo por alegría; es entonces cuando el pasado adquiere un relieve comprensivo el futuro se ve con confianza y se espera de él todo lo bueno que pueda traernos.
Trabajo y alegría: dos piezas inesperables
Cuando estamos alegres se debe a que hemos conseguido algo o que esperamos alcanzarlo, sea un bien material o no. Por ello, la alegría autentica es producto y consecuencia del esfuerzo; por ejemplo una de las más importantes es la que se deriva del trabajo bien hecho.
Conviene no olvidar que la alegría está más ligada al dar al recibir. Cuando se invierte esta dirección, con frecuencia pueden aparecer la tristeza, la melancolía y la desilusión y afecta a las fortificaciones de la personalidad (dirección quiere decir que cuando una persona busca un trabajo o algo que quiere seguir le suceden esas cosas que mencionamos como la tristeza, etc., porque la vida no está pero hay que seguir adelante).
Las tres caras de la tristeza
La palabra tristeza (del latín tristitia) significa afligimiento, pesadumbre. Su experiencia pertenece al mundo sentimental y se puede definir como un sentimiento de pesar, del dolor interior que lleva consigo el estar desolado, con pena, embargado por la melancolía.
Pero ¿Qué es un sentimiento? En un estado positivo, interior, que siempre tiene una cualidad vivencial positiva o negativa.
Las tres caras de la tristeza son:
1) La tristeza psicológica: Es aquella producida por algo negativo. Esta se percibe, sobre todo al nivel intimo sin resonancia corporal y evoluciona en relación con el motivo que la produjo, pertenece al estrato de los sentimientos psíquicos.
2) La tristeza vital: La más grave de las 3 que se describirán, llamado así porque procede de los sentimientos vitales, que se encuentran entre lo psíquico y lo somático. Es tan intensa y profunda, que las personas que la sufren, miran siempre las posibilidades de proyectarse en el futuro.
A este estado interior hay que sumarle los síntomas somáticos: dolor de cabeza, molestias digestivas y manifestaciones físicas por todo el cuerpo.
3) La tristeza vitalizada: Un estado intermedio entre las dos anteriores. Aquí se produce del siguiente modo: cuando la tristeza psicológica tiene gran intensidad y duración se va haciendo independiente de aquello que lo originó.
La alegría siempre da satisfacción cuando se ve y se experimenta como una síntesis de nuestra vida.
La alegría y felicidad se halla más en la base de cualquier motivación humana aunque la primera sea más corta que la segunda. La primera es conciencia de un bien que se ha conseguido, la segunda abarca muchos segmentos de la realidad personal, de ahí su densidad. La alegría es siempre un logro parcial, es decir, el puente hacia una felicidad relativa.
CONSTANCIA
Constancia es tendencia sin desaliento
La constancia constituye otro de los grandes pilares de la voluntad. Habiendo tomado una determinación concreta, la constancia conduce a no interrumpir nada ni darse por vencido, a pesar de las dificultades que surgen, y sean internos, externas o por el descenso de la motivación inicial.
La constancia presupone que somos vulnerables, pues hoy un sinfín de ocasiones que de modo u otros nos hacen pensar en abandonar lo comenzado. La constancia es la preposición de las oposiciones para un trabajo profesional muy competitivo no es la misma que lo necesario par a luchar por modificar aspectos negativos del propio carácter o lo que se utiliza para vencer la dejadez, el abandono o la apatía.
Cuando más se siente uno lleno de fuerzas es cuando se vence las adversidades y se mantienen constantes los contenidos fijados para llegar hasta donde se ha propuesto.
Hay que saber que es lo que uno quiere
El fruto más preciado del orden, la constancia y la voluntad es que uno se hace más dueño de si mismo, siendo capaz de guiar su propio destino, por encima de los altercados y las vicisitudes de la vida.
- La actitud, que es la predisposición interior para no darse por vencido y seguir adelante sin desanimarse, es una forma de estar frente a las realidades y las luchas.
- El hábito, La dirección consiste hacia lo mejor se va alcanzado con repetición de actos, que implican renunciar no muy grandes. El hábito es un proceso educativo que va construyendo una segunda naturaleza: la conducta se va arraigada con fuerza en ese empeño.
- Tiene un espíritu deportivo, de lucha, mediante ejercicios de vencimiento, superación de pequeñas derrotas, capacidad para saber reponerse y volver a empezar remontar las ilusiones del principio y crecerse ante los imprevistos que frenan el avance y saben perder y empezar de nuevo.
VOLUNTAD Y PROYECTO PERSONAL
Desear y querer
La felicidad es la aspiración más completa del hombre, la más alta, su vocación fundamental, su inclinación primaria, hacia la que se apuntan todos sus esfuerzos.
La felicidad es el bien supremo perfecto y su objetivo la realización plena de uno mismo. Esto se concreta en dos segmentos claves:
1) Haberse encontrado a si mismo, es decir tener una personalidad con ciertas solidez en la que uno se encuentra a gusto.
2) Tener un proyecto de vida, el proyecto debe ser personal uno mismo lo diseña y como protagonista del mismo, su arquitectura la elaboramos según nuestras preferencias personales.
La victoria sobre si mismo
Es verdadero objetivo de la voluntad es conseguir la victoria sobre un mismo que abre las pertas para la conquista del autodominio a través del cual no nos desviamos de la meta y nos entregamos con ardor.
La voluntad es la capacidad para conseguir los objetivos de la juventud y de la madurez de acuerdo con un plan previo, argumentado y tejido de motivo y razones. Ambos empujan hacia lo querido.
No hay rutina cuando se procura poner amor en lo que se hace. Educar no es solo conducir a alguien hacia lo mejor, para sacar todo lo bueno que lleva dentro, sin hacer que esa persona ame el esfuerzo, lo quiera, lo consienta, lo vea como positivo y libertador.
La felicidad es un resultado
El hombre busca tanto la libertad como la felicidad. En el cual no debe decaer el esfuerzo por alcanzar la meta propuesta y que en el camino, aspiremos a los valores eternos aquellos que no pasan con los siglos: la paz, la armonía con los demás, el encuentro profundo con el otro, la educación para la libertad, promover el amor autentico.
Si la felicidad es un resultado, la vida es un ensayo hasta conseguir exteriorizar lo mejor, lo más humano que se lleva adentro. Sin olvidar que para alcanzar esa paz interior son inevitables las contradicciones y el sufrimiento en su diversas formas.
VOLUNTAD PARA LA VIDA COYUGAL
Es fácil enamorarse y difícil mantenerse enamorado
El enamoramiento es un fenómeno universal cuyas sensaciones hacen vibrar interiormente.
Todo amor grande encierra una pasión por lo absoluto. Hoy con la degradación de la vida afectiva a cualquier relación superficial y centrada en la sexualidad, nos atrevemos a denominarla amor.
Hay que subrayar con fuerza que es fácil enamorarse, quedarse deslumbrado ante alguien, pero muy difícil mantenerse enamorado sobre toso con los valores afectivos vigentes en la actualidad.
El concepto parejo, como unión afectiva des comprometida, transitoria, que dura mientras la relación funciona y que si se rompe no sucede nada.
En eso se inscribe un mecanismo habitual hoy en esos aspectos: la falta de dramatización en todos los órdenes. Es la mayor manera de sortear las dificultades aunque la larga la vida pierde sabor, contenido y por supuesto coherente.
El drama de convivencia
Debemos pasar del enamoramiento, de esos momentos exultantes en los que se dilata la personalidad, al día a día. Las diferencias entre ambos-realismo e idealismo son grandes y es básico estar bien preparado. Si no existe claridad de ídem, se puede caer en la trampa de decir que uno se ha desenamorado y lo que realmente sucede es que como en todas las parejas, la relación pone a prueba a los dos.
La convivencia es una prueba complicada en la que demostramos muchas cosas de nuestra personalidad.
Una buena convivencia no resulta fácil, pues implica un esfuerzo importante de la voluntad y una capacidad suficiente para acertar vivir con otras personas.
Pues hay puntos cardinales y ellos son:
- Primero tener un conocimiento adecuado de uno mismo es el principio básico, es decir saber las cualidades y las principales características de la propia psicología personal. Esto concluye en que debemos conocer las aptitudes y las limitaciones personales. De este modo será más fácil controlar las tempestades que ineludiblemente habrán de sobrevenir.
- Segundo es tratar de luchar por desterrar lo negativo modelando las aristas y las vertientes menos sanas del propio comportamiento.
- Tercero. El conocimiento del contexto o del la realidad donde se desarrolla la convivencia. Este conocimiento se vertebra en dos direcciones: por una parte el conocimiento de la realidad propiamente dicha, es decir, la situación concreta en la que tiene lugar esa relación.
Conocer a las personas con las que se conviven, para entenderlas primero y comprenderlas.
Entender quiere decir ponerse en el lugar del otro. Comprender significa abrazar, unirse.
El amor maduro esta hecho de voluntad e inteligencia
Hoy muchos enlaces conyugales están elaborados con materiales o base poco consistente.
Con esos propuestos no se pueden llegar muy lejos. El amor nace de los sentimientos y a la vez que madura se dirige hacia el mundo intelectual guiado por la voluntad. A muchos les cuesta entender esto porque la manera social se mueve en otra dirección.
Para vivir un amor en profundidad y con la pretensión de que sea duradero, este debe estar regido por la voluntad y la inteligencia.
Inteligencia es capacidad de síntesis saber distinguir lo importante de lo anecdótico, aprender a ensayar soluciones nuevas y situaciones difíciles, inesperadas o conflictivas.
Al lenguaje de la psicología conyugal, podemos expresarlo del siguiente modo: tener el donde la oportunidad, aprender a callar siempre que sea necesario, saber aplegar un tema difícil para un movimiento adecuado, no sacar la lista de agravios del pasado a raíz de una situación tensa, evitar disecaciones innecesarias, saber entender a la otra persona, tener detalles pequeños positivos hacia ella, compartir cosas juntos, aprender a desdramatizar pequeños problemas que surgen en la convivencia diaria, saber pedir perdón sin esperar a prolongados silencios que nunca tiene buen final.
Voluntad en la vida conyugar significa luchar por las cosas pequeñas, concretas, bien delimitadas que ponen en peligro cuando surge la estabilidad de la pareja.
Estos dos pilares de apoyo, la inteligencia y la voluntad no tienen buena prensa hoy, pero son definitivos para conseguir un buen amor. Para que el amor se haga maduro hay que ganárselo en una pelea positiva y estimulante, aspirando a una posición estable, armónica y proporcionada.
Cuando un hombre se ha quedado en el pasado, es decir que no ha podido soportar los fracasos, no consigue lo que quiere y tiene miedo seguir a delante con sus planes.
Caen en la tristeza que es una enfermedad muy grave, esto provoca también violaciones físicas hacia otras personas, problemas en la vida de la pareja, etc. Estas personas se vuelven así porque no han podido soportar las frustraciones y no haber puesto de su voluntad para poder seguir hacia adelante.
La voluntad de cada uno es la meta a lo que nos proponemos. La voluntad hay que hacerla con amor, con el perdón y el saber pedir perdón, soportar las frustraciones, fracasos, corregir nuestros errores y ayudar a los demás cuando cometen un error así no pase por lo que pasamos, a gritar cuando sea necesario, etc.
Hay una frase que de San Agustín que dice:
“ama y haz lo que quieras”
Si callas, calla por amor
Si gritas, grita por amor
Si corriges, corrige por amor
Si perdonas, perdona por amor
Ten dentro de la raíz del amor de la cual no puede brotar sino el bien.
Esta frase nos habla que el amor llega a llevarnos por un camino correcto, y hacia la felicidad que es lo más hermoso que una persona debe tener.
La animación de una amigo/a, padres o parientes en la cual nos lleva a seguir a delante cuando sufrimos.
La voluntad es todo aquello por lo que luchamos cada día como nos dice esta enseñanza:
“No te rindas cuando las cosas vallan mal como a veces pasa, cuando el camino se ponga cuesta arriba, cuando tus recursos mengüen y las deudas suban, cuando al querer sonreír debas ahogarte las lagrimas, cuando tus preocupaciones te tengan agobiado descansa si te urge, pero no te rindas.
La vida es rara con ideas y vueltas, donde las frustraciones son el pan de cada día, cuando el fracaso llama a tu puerta y te invita a mirar hacia a tras, no les de entrada.
Lucha, mira hacia adelante, no te rindas, se tu mismo. Por eso decídete a luchar sin tregua, pero que en verdad cuando todo empeora, el que más VALIENTE NO SE RINDE Y LUCHA.
La vida nos pone una roca con fracasos, errores, pero no demos por vencido y lleguemos a la meta, no nos volvamos hacia el pasado por miedo a no cruzar esa roca.
Educación sentimental
Viaje al interior de la afectividad
La afectividad es uno de los capítulos mas importantes se la psicología y la psiquiatría. Las 2 funciones psíquicas principales son inteligencia y la afectividad. La conciencia, que es la herramienta para percibir la realidad. AFECTIVIDAD: 1- Estado subjetivo, el protagonista es una y por medio del cual todo se percibe como un cambio. 2- Experiencia personal que conocemos por nosotros mismo y no por lo que nos cuentan. 3- El contenido de la vivencia es todo de ánimo que se manifiesta: emociones, sentimientos, pasiones. 4- Cualquier vivencia deja una huella.
La afectividad humana es densa y compleja. El sentimiento más noble que pueda habitar en el ser humano es el amor. Esta palabra está falsificada.
Debemos volver a describir su grandeza, su fuerza, su belleza, su exigencia, es decir, su profundidad y su misterio.
Para Aristóteles era “el gozo y el deseo de emprender en la belleza”. Platón decía que “el amor es como una locura”. El amor perfecto se manifiesta en el deseo del bien. Amar es aprobar, celebrar que eso que se ama está ahí cerca de uno. La tendencia y la adhesión o algo positivo que produce un estado de pago.
Inteligencia y voluntad
Para pilotar los sentimientos
El amor es el sentimiento más importante de todos. La forma habitual de discurrir la afectividad es a través de los sentimientos. Pescartes dice que los sentimientos: designa es todo interiores pasivos, difíciles de describir. Porcal habla que el sentimiento opone a la razón. Para Rousseau el sentimiento lleva al hombre hacia el bien. Las tres facultades del alma: el conocimiento, el sentimiento y el deseo. La educación de los sentimientos forma parte de la educación general de la persona que quiere gobernar su vida afectiva de forma estable.
Estamos ante una civilización neurótica. La permisividad que recorre la sociedad de nuestros días puede llevar a la destrucción de la familia y la sociedad. El hombre queda ahogado por un mal uso de su libertad.
La ley del mínimo esfuerzo, se avecinan cambios de pareja.
La inteligencia ilumina el camino de los sentimientos y la voluntad los dispone hacia su mejor ordenamiento.
¿Cómo educar los sentimientos?
Es necesaria una educación sentimental. Dos grandes motivos: el placer sin restricciones y el que no existe tenemos mi corta prohibida. Evidentemente lo importante es cuidar el amor. Cuando la voluntad está educada, actúa también en este terreno: es una disposición para afrontar las dificultades.
Cuando la voluntad es débil, esto no puede luchar, si está dispuesta para vencerse y dirigirse hacia lo mejor.
Voluntad para estudiar
El Estado ofrece una base o campo de trabajo para favorecer la voluntad. Es muy importante aprender o estudiar. Muchos malos estudiantes no lo son por la falta de intelectual sino porque tienen poca fuerza de voluntad y su nivel de esfuerzo es mínimo. La voluntad para el estudio debe ser fomentado. E inculcado a partir de la infancia u siendo los padres sus principales impulsores. La pedagogía es una ciencia que ayuda a un mejor aprendizaje, mediante la teoría.
La sabiduría es los temas educativos está en un punto medio entre exigencias, coherencia y conocimientos de las aptitudes y limitaciones de cada persona. El papel de la voluntad esa esencial o la hora de la consecuencia de los logros personales. El aprendizaje y el conocimiento son modificados por esfuerzos positivos y negativos.
Racionalizar el estudio: aprender o planificarse
Una buena planificación es la hace inicial donde se forman un buen estudiante porque un niño que tiene educada la voluntad será un adulto indefenso para estudiar bien, debe existir el orden. Debemos tener claro que el orden y el horario van unidos. Habito de estudio: el clima de silencio, el aislamiento, el orden en la mesa.
¿Cómo planificar el estudio? Aprender a distribuir las materias y el tiempo con atención suficiente.
Sobre estudiar: La mejor técnica de estudio está apoyada en una voluntad esforzada. En el cansancio de estudio hay una amenguo: el camino de la vida.
Lo que late en el fondo de la voluntad es la pasión por llegar a donde uno se había propuesto.
El fracaso escolar: Siempre he sostenido que la inteligencia se desarrolla estudiando. La voluntad tiene en el estudio un campo fecundo.
Educar es incitar a dar lo mejor, enseñar y probar en la conducta aprendizajes y esquemas de referencias positivas que elevan el nivel de ese sujeto haciendo cada vez más personas. La vida enseña más que muchos libros, es la gran maestra. Muchos fracasos en los estudios primarios, secundarios y universitarios son por falta de voluntad. Es frecuente el bloqueo para aprender. No existe el niño sin voluntad, salvo que padezca una enfermedad física o intelectual.
Adquirir voluntad depende de tener una buena educación.
Lo esencial es comprender donde nace el problema y como se ha ido gastando este. Una persona que toma conciencia de sus capacidades y que valore al mismo tiempo los aspectos instrumentales de cualquier aprendizaje: orden, constancia, voluntad, capacidad para superar las dificultades.
Educar es hacer que alguien sea más persona, más libre e independiente que sepa hacerse cargo de si mismo y estar abierto a lo mejor. En clave mantener las motivaciones esenciales y profundas con firmeza.
La superación del sentimiento
El hedonismo surge un vector que pide paso con fuerza: el consumismo, en el todo puede escogerse a placer, existe una disposición permanente para el deleite y comprar, gastar, alquilar y tener es de vivido como una nueva experiencia de libertad.
Hay dos ejemplos que parece relevadores: uno, el del telespectador sentado frente al televisor de un programa a otro, buscando no se sabe exactamente que; el, el de la persona que recorriendo el supermercado tentados por todos los estímulos y sugerencias comerciales, e incapaz de decir no a la moda, hemos llegado a una etapa clave de la historia en la que no existen prohibiciones, territorios vedados, limitaciones; todo es valido, cualquier experiencia es interesante, hay que atreverse a todo. Legar cada vez mas lejos, también se impone el sistema del reto, del “por que no” es una revolución sin programo, sin vencedores ni vencidos. El relativismo es consecuencia directa de la permisividad, un mecanismo de defensa, existe una tolerancia interminable que se desliza hacia la apoteosis de la indiferencia pura. Muchos jóvenes buscan evadirse de estas construcciones a lo que llamamos el optimismo tecnológico.
Con este tramo de siglo hay, como en todos los parados, luces y sombras, pero la voluntad siempre esta ahí, lo importante es saberla descubrir y reconocer su fuerza, que cada uno sepa utilizar cuando convenga, su estado interior está transitado por una mezcla de felicidad imposible, descompromiso y curiosidad ilimitada, con una tolerancia si frontera. Una persona así es cada vez más vulnerable, no consigue el equilibrio y s rinde si no cambia su rumbo, acabara teniendo el mayor de los vacios, huira de si mismo y denominará libertad a la esclavidad.
Lo que falta el mundo es amor autentico este vacio moral puede ser superado con humanismo es decir, pasar por la vida superando lo menor humanos posibles que tenemos y dándole más calidad y amplitud al mundo de los valores morales y espirituales. He llegado a decir en algunas partes de libro que la razón y voluntad son las dos grandes armas del hombre voluntad para conseguir el mejor progreso personal, para perfeccionarnos, aprender la conducta más positiva posible en nosotros, es fácil entender pero choca con muchas cosas: las dificultades y los traumas de la vida, los cansancios, el ambiente que nos rodea, etc. Es necesario saber que es lo que de verdad hace progresar al hombre como persona y como proyecto.
Todo análisis de la intimidad personal es una historia interminable. Es difícil tratar de definir una vida en una formula simplista, que produce unos cuantos datos. En la mayor de la vida esta llena de diademas, conflictos, riesgos, tropiezos y un sinfín fe emergencias inesperadas que fomenten un aprendizaje para superarlas.
Son tres los elementos que ayudar al hombre a elevarse por encima de todas las circunstancias: la sublimación, el espíritu de superación, la aceptación de la realidad de reacción para seguir a delante cueste lo que cueste, ahí están las tres cualidades que originan tres educaciones principales: efectividad, perseverancia y voluntad. La vida humana necesita argumentos y atractivos que den respuesta a los grandes interrogantes de la existencia, hoy vivimos en una época de exaltación de la duda y de ahí producen demasiadas preguntas sin respuestas. El éxito y el fracaso son dos grandes impostores desempeñan un papel más en relación a nuestros exterior que al interior, el fracaso es un elemento esencial para la maduración de la personalidad, si se sabe aceptar de forma adecuada.
La belleza interior es lo que hace diferente a un hombre del otro es decir, la escancia de la mujer y del hombre íntegros.
El concepto de intimidad (del latín intimus) se refiere el espacio interior, recóndito, donde circulan las vivencias, significa zona espiritual reservada de la persona.
Aristóteles distingue tres formas de conocimiento: teórico, practico y retorico (poesía). La belleza pertenece al plano teórico; lo bello es ordenado.
Para el pensamiento semántico, que recorre gran parte de siglo XIX, la belleza es la manifestación de lo verdadero.
La belleza interior no puede ser definida con facilidad, ya que se distinguen por impresiones subjetivas agradables, en las que se ofrecían la amonia y ciertos equilibrios entre los distintos componentes que forman al ser humano; el hombre de renacimiento se guardaba por la razón, la norma y la trascendencia.
La tradición griega, el mundo romano, y el pensamiento cristiano, su descripción esta hecha con los siguientes materiales: armonía consigo mismo, integridad, coherencia, orden interior, amplitud de perspectivas, capacidad para anticiparse a los hechos, humanidad, preocupación por el hombre como persona, autenticidad esfuerzo por dominar la parcela animal que hay en todos nosotros; hay tres grandes tipos humanos, el hombre sabio, que domina sus posiciones, el hombre prudente que aprende de todo el amor, y el hombre que trata a todo con dignidad.
La belleza exterior es fácil de descubrir; en cambio lo interior necesita una cierta capacidad psicológica, además de la posibilidad de pensar el ella.
Muchos hombres se enamoran de la belleza externa que sin conocer a fondo a la otra persona se lanza al vacio, lo cual trae después consecuencias muy negativas.
Una persona bella por dentro tiene ideales; espiar siempre, a pesar de lo corriente; lo mejor, sabe a que atenerse, tiene criterios y pilotea su propia vida; como una verdadera brújula y no como una veleta; no tolera que se la manipula y se resiste a ser manejado. La belleza interior es el castigo que guarda la armonía y la serenidad.
La belleza exterior si lo interior, a lo largo es algo hueco vacio, averiado. La belleza interior parece que nos duele, que juega con nosotros al escondite aparece y desaparece pero tenemos una mezcla de introducir y/o certeza de que la captamos a través de algunas manifestaciones exteriores que nos ponen sobre su pista.
Diez reglas de oro para educar la voluntad
1- La voluntad necesita un aprendizaje gradual que se consigue con la repetición de actos en donde uno se vence, lucha y cae y vuelve a empezar.
2- Pocos tenemos voluntad, hay que empezar por negarse o vencerse en los gustos, los estímulos y las inclinaciones inmediatas.
3- Cualquier aprendizaje se adquiere con más facilidad a medida que la motivación es mejor. Estar motivados implica estar preparados para apuntar hacia el mejor blanco.
4- Tener objetivos claros, precisos, bien delimitados y estables. Cuando esto es así y se ponen todas las fuerzas en ir hacia delante, los resultados positivos están a la vuelta de la esquina y no tiene calidad la dispersión del objetivo.
5- Toda educación de la voluntad tiene un fondo excéntrico, especialmente en sus comienzos. Hay que saber conducir las ansias juveniles hacia una meta que merezca realmente la pena.
6- A medida que se tiene más voluntad uno se gobierna mejor así mismo, no dejándose llevar por el estimulo. El dominio personal es uno de los más extraordinarios que nos eleva por encima de las circunstancias.
7- Una persona con voluntad alcanza las metas que se había propuesto con constancia.
8- Es importante llegar a una buena proposición entre los objetivos y los instrumentos que utilizamos para obtenerlos, es decir, buscar la armonía entre fines y medios.
9- Una buena y suficiente educación de la voluntad es un indicador des madurez de la personalidad.
10- La educación de la voluntad no tiene fin.
Esto significa que el hombre es una sinfonía siempre incompleta, y que, haber alcanzado un buen nivel no quiere decir que se este siempre abonado al mismo, ya que las circunstancias de la vida pueden conducir o posiciones insólitas, inesperadas difíciles o que obligan o reorganizar parte de la estructura del proyecto personal.
CONCLUSIÓN
Lo que nos quiere decir estos 7 capítulos que emos leído sobre la voluntad, es que debemos que cuando nos proponemos algo hay que seguir con lo que queremos y no darse por vencidos. Si bien la vida no es fácil pero debemos aprender que todos sufrimos, fracasamos, cometemos errores y hay que saberlo corregir, pero aun a si tenemos que seguir con lo propuesto.
Una persona así llega a lo que quiere realmente a esperado tanto tiempo.
También nos habla que debemos tener una educación que nos lleve a lo que uno quiere.
La mejor educación son las de los padres y tener una vida ejemplar de ellos nos va a llevar muy lejos. Pero hay personas que no llegan a los que se ha propuesto por las necesidades económicas, pero esto no quiere decir que no sigamos hacia delante, hay que luchar y saber que un trabajo bien hecho no es fácil de conseguirlo y poniendo de nuestra voluntad lo vamos a conseguir.
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